El uso nocivo del alcohol tienen grandes repercusiones en la salud pública, y está considerado como el quinto factor de riesgo más importante de muerte prematura e incapacidad.

Se calcula que en 2002 el uso nocivo del alcohol causó 2,3 millones de muertes prematuras en todo el mundo y un 4,4% de la carga mundial de morbilidad, incluso después de tener en cuenta los efectos protectores de su consumo bajo o moderado. Los niveles, las características y el contexto social del consumo de alcohol varían según la región, el país y la comunidad, pero sus consecuencias globales negativas para la salud son indudables.

Las estimaciones actuales de las enfermedades relacionadas con el alcohol sólo revelan de forma parcial el impacto del uso nocivo del alcohol. Cada vez hay más pruebas de la existencia de relaciones entre dicho uso y enfermedades infecciosas como el VIH/SIDA o la tuberculosis. Para ajustar en función de estos nuevos datos las estimaciones de la carga mundial de morbilidad atribuible al alcohol, antes habrá que demostrar y cuantificar dichas relaciones.

El uso peligroso del alcohol produce daños sociales y costos económicos diversos, la mayoría de los cuales no se reflejan en las estadísticas sobre las enfermedades relacionadas con el alcohol. El uso nocivo del alcohol también contribuye a las disparidades sanitarias entre los países y, a nivel personal, a la pobreza y al aislamiento social.